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Documento público que reflejó los principios fundamentales de nuestra lucha justiciera y libertaria, exposición de la razón de ser de nuestra acción, una sincera reflexión a la comunidad universitaria nacional y la transmisión de un mensaje que deseamos proyectar a la conciencia colectiva de Venezuela.

 

 

"MANIFIESTO ESTUDIANTIL UCISTA"

 

Venezolanos, universitarios y estudiantes, en la vida de todo ser humano hay determinadas situaciones en que se ve obligado a tomar decisiones polémicas y difíciles de comprender, pero, al fin y cabo, decisiones que expresan profundos sentimientos, pensamientos y posiciones determinadas en nuestro ser.

Precisamente, en este orden de ideas, nos tocó tomar una decisión compleja, histórica y trascendental. No fue fácil llegar a esto, nos llevó tiempo considerable discutir y rediscutir el porqué tomar una decisión así entre alternativas, más aún cuando somos personas totalmente ajenas y sin antecedentes a caminos, acciones e ideologías como las que estamos protagonizando; pero al final lo hicimos, decidimos que esta sería la opción a seguir, la verdad a predicar y aunque estemos equivocados, ya no hay marcha atrás.

Nuestra decisión de realizar un asalto sorpresivo al rectorado de la Universidad de Carabobo y una captura de los actores representantes del Poder Constituido Ucista, ha sido indudablemente una acción comando exitosamente ejecutada.

Venezolanos, ucistas y estudiantes, para nosotros, a través de esta acción, llegó la hora de la verdad, el momento de actuar, pues consideramos que las condiciones históricas de la universidad venezolana están dadas para el inmediato estallido de una revolución transformadora, fenómeno éste que debe desplazar definitivamente al actual y agotado "Poder Constituido Universitario" por un verdadero "Poder Constituyente Universitario". En nuestra voluntad está el querer ser protagonistas de nuestra propia historia, como estudiantes, como venezolanos, como humanos, sin olvidar que las verdades de nuestra vida se construyen en base a las propias realidades que experimentamos. Así fue como lo hicieron en sus momentos históricos los estudiantes de 1812 bajo la conducción patriota José Félix Ribas, los estudiantes de la Generación del 28 ante el régimen de Juan Vicente Gómez, los estudiantes del 23 de enero cuando la caída del dictador Pérez Jiménez y los estudiantes del 4 de febrero cuando la rebelión bolivariana, sin embargo, los estudiantes de Venezuela, hace mucho tiempo que dejamos de ser líderes sociales honestos para convertirnos en villanos sin causa definida.

Si no somos capaces de comprender el actual tiempo histórico-social que vive la colectividad venezolana y no actuamos con decisión, convicción e inmediatez ante el reto que se nos plantea, entonces perderemos la hermosa oportunidad que se nos ha presentado, el de escribir nuevamente historia como movimiento social y estudiantil organizado. No cedamos nuestra oportunidad a quienes realmente no creen en una transformación, pero se quieren colar como transformadores. Venezuela reclama de sus estudiantes algo más que unos recursos humanos buenos y productivos, también reclama, honestos luchadores sociales que estén comprometidos con un pueblo hambriento de justicia, oprimido de participación y sediento de fe. Nuestra República se halla en el ojo de un huracán revolucionario, en cuya irreversible dinámica surgen os realidades interdependientes, la muerte de un viejo sistema denominado "Pacto de Punto Fijo" y el nacimiento de un nuevo orden llamado "República Bolivariana". Por ello, la dramática crisis que vive hoy la nación.

Estamos conscientes del progresivo aburguesamiento que ha sufrido nuestra dirigencia estudiantil y universitaria vigente, evidentemente ellos representan el ya tradicional y colapsado sistema político imperante, pues de allí se gestaron, se alimentaron y se pudrieron. También estamos conscientes de la inmensa apatía que reina en las masas estudiantiles venezolanas, como al igual del temor existente en muchos de ellos, a pronunciarse contra los atropellos y personeros del sistema universitario, esto tiene una obvia explicación socio-cultural e histórica, pero hay que vencer los obstáculos, estas realidades deben ser superadas. Ya basta de seguir siendo revolucionarios de palabras sin ir a la acción. Nada hacemos con tener nuestras habitaciones forradas de héroes revolucionarios, sin no somos capaces de imitar sus ejemplos. Por algo hay héroes en la humanidad, porque donde había una situación de injusticia social hubo personas que valientemente irrumpieron contra el esquema establecido, rompieron paradigmas. Estudiantes, o somos valientes o somos cobardes, o estamos con Dios o estamos con el Diablo. ¿Somos luchadores sociales o dirigentes aburguesados?, ahora o nunca, respondámonos esta pregunta.

Una verdad indudable, aquí estamos, sin capucha, sin armas, sin violencia, sin partidos manipuladores tras nosotros, sin posiciones alienadas y sin antecedentes de pudrición, solo nosotros y esta realidad, nuestra única verdad: "estudiantes en sus circunstancias". Nuestra acusa es la universidad y la promesa de una Constituyente Universitaria, porque eso es en lo que creemos. Qué cosa peor nos puede pasar si estamos luchando por que triunfe la verdad, no olvidemos que somos estudiantes y no borregos.

Llegó la hora de sincerarnos, de pedirle disculpas por el evidente divorcio que mantiene la universidad con el pueblo que lo circunvecina. Llegó la hora de reflexionar y confesarnos ante la sociedad, de aceptar que el problema fundamental de la universidad es de carácter político-moral y no económico. Llegó la hora de decirle a Venezuela que nos resultó difícil tomar esta decisión, que estamos viviendo un momento importante en la educación de la nación, pero mayor fue la crisis del 4 de febrero, y sin embargo, ahora estamos experimentando un proceso revolucionario que está transformando a Venezuela. Qué similitudes y que diferencias pueden guardar estas fechas: 4F y 7J.

Estamos convencidos de que prontamente lograremos un respaldo legítimo a nuestro alzamiento, porque estamos planteando el principio del "Derecho a la Rebelión" y que los acontecimientos de la vida siempre tienen una razón de ser.

Asumimos la responsabilidad y consecuencia que esta Operación genere, de hecho, estamos aquí, cargando con el peso de la integridad física y psíquica de nuestros rehenes y de nosotros mismos, seguramente sacrificando nuestra condición de estudiantes y exponiendo nuestros rostros a la población, porque estamos convencidos de que venceremos. Un verdadero revolucionario sacrifica muchas cosas por su bandera de lucha. Solo será cuestión de tiempo.

Nuestro mensaje radica en acabar con la burla, la humillación, mentira y pudrición que hay en nuestra universidad, sí, definitivamente hay que acabar con la fornicación institucional que nuestros supuestos "conductores" realizan en la Carabobensis. Sabemos que los cambios sociales no se dan de la noche a la mañana, pero si tenemos que provocar y acelerar los acontecimientos de un inevitable y necesario proceso de transformación educativo, pues peor es cruzarse de brazos a esperar que nos venga el "reino de los cielos".

Insistimos en la necesidad de desplazar a los conductores podridos de nuestra universidad por una "Constituyente Ucista", solos así, se logrará una verdadera "Revolución Universitaria" y en donde la alma mater participe junto a la sociedad en la construcción de un nuevo modelo de nación. Este planteamiento primordial establece que debe ser el soberano pueblo universitario, el que decida en consenso, el porvenir de nuestras máximas casas de estudios. Negarnos esta posibilidad es sencillamente negarnos a nosotros mismos, porque si la Constituyente es buena para el país, también es buena para la universidad. No podemos seguir arando la nueva tierra universitaria con los viejos bueyes del puntofijismo.

Venezolanos, universitarios y estudiantes, los motivos que nos han llevado a este polémico camino, hoy miércoles 7 de julio de 1999, en el rectorado de la Universidad de Carabobo y bajo las actuales y evidentes condiciones que observan, es llevar un mensaje contundente a la nación sobre la actual crisis universitaria, develar ante los ojos del pueblo los actos de fornicación que nuestros conductores universitarios cometen en la Carabobensis, reinvindicar al movimiento estudiantil organizado nacional a través de una forma de lucha controversial, pero efectiva, y plantear a Venezuela una gran interrogante: ¿qué vamos a hacer con la universidad y la educación en nuestra patria?.

En nuestras manos está la histórica decisión, o participamos como actores protagónicos de una nueva realidad universitaria o somos más de lo mismo, puntofijistas sin futuro. Que Dios ilumine nuestro camino. Ahora o nunca, este es el momento de actuar.

 

 

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